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Entran robots a vida cotidiana en Japón

Entran robots a vida cotidiana en Japón

02 Marzo 2008
Actualizado: 11:09 PM hora de Cd. Juárez
Associated Press

Tokio— En un laboratorio universitario de un suburbio de Tokio, estudiantes de ingeniería se encuentran programando un rostro robotizado para que simule seis expresiones básicas: ira, temor, tristeza, alegría, sorpresa y disgusto.

Conectado a una base de datos de palabras agrupadas por asociación, el robot –apodado Kansei, o “sensibilidad” – responde al término “guerra” temblando en un gesto que se asemeja al disgusto y al temor. Al escuchar “amor”, sus labios rosados sonríen.

“Para vivir entre personas, los robots deben manejar tareas sociales complejas”, comentó el líder del proyecto Junichi Takeno de la Universidad de Meiji. “Los robots tendrán que trabajar con emociones, comprenderlas y eventualmente sentirlas”.

Aunque los robots se encuentran lejos de alcanzar la complejidad emocional de los humanos, este país probablemente es el más cercano a un futuro –antiguo tema de la ciencia ficción– en el que los humanos y robots inteligentes vivan el uno junto al otro e interactúen socialmente.
Los robots ya son algo común en fábricas de Japón, a tal grado que en ocasiones son recibidos en su primer día de trabajo con ceremonias religiosas Shinto. Los robots cocinan sushi. Plantan arroz y cuidan los arrozales.

Hay robots fungiendo como recepcionistas, aspirando pasillos de oficinas, alimentando a ancianos. Sirven el té, dan la bienvenida a invitados de compañías y participan en exposiciones de tecnología abiertas al público.
No todos los robots son antropomorfos. El Paro es un robot de peluche con sensores debajo de su pelo y bigotes, diseñado para consolar a los solitarios abriendo y cerrando sus ojos y moviendo sus aletas.

Para Japón, la revolución robótica es un asunto imprescindible. Tomando en cuenta que más de una quinta parte de la población es de 65 años o más, el país cuenta con que los robots suplan la mano de obra faltante y cuiden de los ancianos.

En años recientes, el gobierno ha patrocinado una gran cantidad de esfuerzos relacionados con los robots, incluyendo cerca de 42 millones de dólares por la primera fase de un proyecto de robots antropomorfos, y 10 millones anuales entre 2006 y 2010 para desarrollar tecnologías robóticas clave.

El gobierno calcula que la industria podría aumentar de los cerca de 5.2 mil millones de dólares de 2006 a 26 mil millones para 2010, y a casi 70 mil millones para 2025.

Además de por el poder financiero y tecnológico, el auge de los robots también se ve favorecido por la mentalidad japonesa.

Por mucho tiempo, los robots han sido representados como amistosos ayudantes en la cultura popular japonesa, concepción por completo distinta a la de la ciencia ficción occidental, donde por lo general los robots aparecen como máquinas rebeldes y violentas.

éste es, después de todo, el país que inventó el Tamagotchi, las mascotas virtuales que cautivaron a niños de todo el mundo.

Los japoneses también son más adeptos a los robots puesto que la religión Cinto a menudo hace borrosa la frontera entre lo animado y lo inanimado, de acuerdo con expertos. Para la psique japonesa, la idea de un robot antropomorfo con sentimientos no es tan desconcertante –o amenazante– como podría serlo para otras culturas.

Aun así, Japón enfrenta un gran reto en dar el salto –tanto comercial como culturalmente– de los juguetes, artefactos y robots experimentales producidos por laboratorios como Takeno para desarrollar reemplazos que cualquier persona pueda adquirir y utilizar con seguridad.

“Las personas aún se preguntan si realmente quieren tener robots recorriendo sus hogares y doblando su ropa”, dijo Damián Thong, destacado analista de tecnología de Macquarie Bank en Tokio.

“Sin embargo, Japón es el único país del mundo donde todo mundo cuenta con retrete eléctrico”, dijo. “Podríamos estar frente a una revolución robótica”. Tal revolución se ha estado desarrollando por algún tiempo.

Japón ya es un importante centro de producción de robots industriales. En 2005, más de 370 mil robots laboraron en fábricas de todo el país, aproximadamente el 40 por ciento del total mundial y 32 robots por cada 1 mil trabajadores manufactureros del país, de acuerdo con un informe reciente realizado por Macquarie, el cual sin embargo no proporcionó datos sobre los años siguientes.

Ninguno exigirá el pago de horas extras ni cobrará una pensión al jubilarse.
“El costo de la maquinaria va a la baja, y los costos de la mano de obra a la alza”, dijo Eimei Onaga, presidente y director general de Innovation Matrix Inc., compañía distribuidora de tecnología robótica japonesa en Estados Unidos. “Pronto, los robots incluso podrían reemplazar a trabajadores de bajo coste en pequeñas empresas, lo cual impulsaría de manera considerable la productividad”.

Eso es precisamente lo que espera el gobierno japonés. Un plan nacional de tecnología de 2007 realizado por el Ministro de Comercio pide que 1 millón de robots industriales sean instalados por todo el país para 2025.

Un solo robot puede reemplazar a unos 10 empleados, de acuerdo con el plan, lo cual significa que un futuro ejército de un millón de trabajadores robots podría reemplazar a 10 millones de humanos. Tal cantidad sería aproximadamente el 15 por ciento de la actual mano de obra.

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