4/2/08

que pena me da esto, y que hacen las autoridades?

Sur de Tlaxcala lenocidio, un negocio familiar

Participan padres y hermanos del ´padrote´ en complicidad con elementos de la policía estatal, denuncian. Compran protección incluso de la comunidad. El sueño de los jóvenes de la zona, ser proxenetas

MA. DE LA LUZ GONZÁLEZ

El Universal

Jenny tenía 13 años y llevaba casi ocho meses cautiva en El Farolito, un tugurio del municipio de Panotla, cuyos dueños la explotaban sexualmente, en complicidad con elementos de la policía estatal de Tlaxcala. Cuando logró escapar acusó al comandan te Sebastián Jiménez Vázquez y al policía estatal José Luis Sánchez Vázquez de obligarla a tener relaciones sexuales con elementos de la Policía Estatal y soldados de la 23 zona militar.

Ella fue rescatada, pero los policías escaparon. Su historia no es un caso aislado: decenas de niñas y mujeres son explotadas por redes de lenones asentadas en el sur de Tlaxcala, principalmente en el municipio de Tenancingo.

Son organizaciones muy poderosas, que operan en todo el país y en Estados Unidos. Prostituyen a las chicas en Tlaxcala y Puebla pero también en las fronteras, y ha habido casos en Nueva York y Chicago, explica Crisanto Lima Corona, director de programas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHT).

El fenómeno afecta a unos 10 municipios del sur, cuyos habitantes y autoridades suelen identificar a estas bandas por los autos que utilizan o por su apariencia: Los Camaro y Los Cholos, o por sus apellidos: Los Jiménez Calderón, Los Hernández o Los Tenangos.

Una investigación del Centro Fray Julián Garcés, Derechos Humanos y Desarrollo Local, estima que en Tenancingo unas mil personas se dedican al lenocinio, casi 10% de la población.

"Estos grupos se ayudan, se protegen. Si uno tiene problemas económicos, los otros le prestan mujeres para que se recupere; cuando un lenón muere, todos ayudan: la mejor funeraria, el mejor ataúd", relata Crisanto Lima.

El sepelio se realiza con todos los honores, porque, sobre todo en Tenancingo, los padrotes, son "personas respetables" que dan mucho dinero para las fiestas locales y obras comunitarias.

La "generosidad" de los lenones les compra protección y complicidades a distintos niveles, no sólo entre autoridades municipales y estatales, sino en la propia comunidad, explica Lima.

En contraste, si una de las jóvenes explotadas muere, los lenones se desentienden y son sus compañeras quienes se ven obligadas casi a mendingar para sepultarla.

La organización

A Tenancingo se puede llegar por la vía corta a Puebla. Residencias estilo californiano, que combinan la ostentación y el mal gusto, dan cuenta de una prosperidad que no se explica ni por la decaída industria ni por la migración.

Por sus estrechas calles, adolescentes y hombres jóvenes se pasean en lujosos autos deportivos: Camaros, Mustang, Jaguar. Son los enganchadores, aprendices de lenones en un pueblo en el que este "oficio" es la mayor aspiración de los varones que estudian la secundaria. "Quieren ser padrotes", dice una trabajadora social.

Con poco más de 11 mil habitantes, Tenancingo es el asiento de los grupos más poderosos de proxenetas de la región, reconocidos "como ´los jefes´, los profesionales".

Así lo establece un diagnóstico del Centro Fray Julián Garcés, y lo reconoce la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tlaxcala (PGJET), que hace cinco meses creó la Agencia Especializada para la Atención del Lenocinio y Delitos Conexos, pero las denuncias son pocas.

De 2005 a la fecha la PGJET ha integrado 18 averiguaciones previas por lenocinio, de las que se han consignado siete y se han detenido cuatro personas: dos individuos de Tenancingo y Santa Ana Chiautempan, y un matrimonio, de la comunidad de Contla.

Y es que el lenocinio en esta región es un negocio familiar, en el que participan el padre, la madre, los hermanos y hermanas del padrote.

Germán García Montealegre, titular de la Agencia Especializada, estima que en la región operan unas 10 bandas de tratantes.

"Este tipo de organización tiene una estructura familiar. Es generacional y ha sido la forma de vida de algunas familias, que ahora son organizaciones poderosas y se están enlazando con redes nacionales e internacionales".

La agencia tiene dos oficinas, una en la región norte y otra en la sur. "El problema es que el delito de lenocinio se concibe aquí (Tlaxcala), se realiza, se llevan a las muchachas a otro lado y allá las explotan sexualmente. Además, la trata de personas no está tipificada como delito", precisa.

Varias víctimas, con graves secuelas de maltrato físico y emocional, han sido rescatadas en Tijuana, y una en Monterrey.

Leyes no escritas

La trata de mujeres se rige por estrictos códigos en los municipios donde operan las redes de tratantes. El más importante es que las mujeres de la comunidad no pueden ser reclutadas. El otro es el silencio, impuesto por las amenazas o el soborno, explica Crisanto Lima.

Los habitantes de Tenancingo no hablan con extraños y reportan a los lenones cualquier presencia ajena al pueblo. Hace un par de semanas amedrentaron a un equipo de televisión que pretendió internarse en sus calles.

Liz Sánchez Reyna, directora del Centro Fray Julián Garcés, considera que estas reglas son "puntos de equilibrio" que han permitido la continuidad del "negocio" por generaciones.

En mayo pasado, Ana, de 15 años, anunció a su madre que se iba a vivir con su novio, un joven de Teolocholco, donde hay redes de lenones, pero al mes llamó angustiada, porque su pareja quería obligarla a prostituirse y la había llevado cerca de Tijuana. A fines de julio telefoneó de nuevo, pidiendo ayuda porque el novio la golpeaba y la prostituía. La madre denunció el caso a la CDHET, que trata de localizarla.

La seducción, que en muchos casos incluye matrimonio e hijos, es la principal estrategia de reclutamiento de los lenones, quienes tienen un perfil muy definido de sus víctimas, coinciden Germán García y Crisanto Lima.

Son jóvenes de 13 a 18 años, de comunidades marginales de Tlaxcala, Puebla, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Muchas tienen problemas familiares.

Cuando la conquista se dificulta, no dudan en recurrir al secuestro y la violación o compran la víctima a sus padres, refieren.

En muchos casos, los lenones les quitan los hijos a sus víctimas y los esconden con los padres u otros familiares para obligarlas a prostituirse.

La CEDHT tiene registrados 21 casos de lenocinio. Doce de las víctimas son menores de edad. "Y son apenas los que nos llegan por denuncia de la víctima o de sus padres", explica Crisanto Lima.

Pese a los esfuerzos realizados en los últimos meses, las redes de explotadores siguen intactas, con una capacidad de organización y de entablar alianzas que les permite ocultar y trasladar a sus víctimas por todo el país, reconoce García.

Tenancingo, La Magdalena, Papalotla, Ayometla, Acuamanala, Xicohtzinco, Teolocholco y San Pablo del Monte son los municipios ubicados en el "circuito de los lenones".

Abarcan una franja de apenas unos 20 kilómetros, ubicada entre la vía corta Tlaxcala-Puebla y la vía federal a Puebla, que puede recorrerse en auto en unas dos horas. Para decenas, o quizá cientos de mujeres y niñas, esa pequeña distancia es el abismo que las separa del respeto a sus derechos humanos.

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